viernes, 19 de enero de 2018

El bosque está desnudo

Los árboles se han desprendido de sus vestimentas, el bosque está desnudo.
Algunas hojas quedan aún prendidas de alguna rama, como resistiendose a formar parte de la alfombra que cubre el suelo.
El bosque parece más vulnerable con sus secretos al descubierto, rincones que permanecían ocultos a nuestros ojos, ahora son visibles durante un tiempo.
Las yemas de las hojas asoman como verdes promesas, que devolverán a nuestros bosques sus coloridos vestidos.

 El bosque en su sueño de invierno.

 Parecen desprotegidos y vulnerables.

 Los brotes prometen color en el bosque.

 Nunca falta el verde, ni en lo más duro del invierno.

 La belleza queda al descubierto durante un tiempo.

sábado, 13 de enero de 2018

Mágico atardecer

Ningún atardecer es igual a otro. Cuando el sol llega al horizonte, marca el límite y la combinación de colores y matices.
La belleza de una puesta de sol es un espectáculo que puede ser contemplado por todos, nadie puede llevarse un amanecer o un atardecer a casa para colgarlo en la pared.
El momento en que la luz del día se va apagando para dar paso a la noche y el sol se va escondiendo timidamente hasta desaparecer, sigue siendo un momento mágico que debemos aprender a disfrutar.

 Los colores son diferentes en cada puesta de sol.

 El sol parece ocultarse timidamente.

 Los atardeceres son más bellos con las nubes tamizando los colores.

 En invierno el horizonte adquiere dramatismo.

 Subir a una colina y admirar el atardecer es sumamente relajante.

 Colores diversos en la paleta de la naturaleza.

domingo, 7 de enero de 2018

"La lluvia es arte"

Vivo en un país que necesita el agua tanto como el aire.
Dicen que en Galicia "La lluvia es arte" lo cierto es que nuestra tierra granítica no retiene el agua, por lo tanto la lluvia constante forma parte de nuestra esencia. Podríamos decir que el paraguas es una parte de nuestro cuerpo.
Los últimos meses hemos padecido un extrema sequía, los incendios de este verano arrasaron nuestro patrimonio forestal y el paisaje adquirió un triste tono negruzco. Afortunadamente las lluvias han regresado, intensas en algún momento, las grandes borrascas que llegan por el Atlántico tienen nombre propio (Ana, Bruno...)
Ya todo vuelve a la normalidad, los campos están verdes, los ríos bajan con caudal abundante y los gallegos volvemos a utilizar nuestro tercer brazo.
La lluvia tiene tanta entidad e importancia que tenemos varios nombres para definirla, orballo: fina y persistente, poalla: lluvia menuda y poco intensa, bátega: lluvia repentina e intensa, y otros muchos que forman parte de nuestro vocabulario habitual.
Sea como fuere, necesitamos la lluvia en cualquiera de sus formas, bienvenida sea.

 El agua, elemento vital en mi tierra.

 Nuestro paisaje vuelve a ser verde.
 Arte en forma de gotas.

 El sonido de las cascadas es relajante.

 Cauces suaves al término del río.
El agua baja con fuerza entre las rocas.

Pureza y vida que debemos cuidar con esmero y no malgastar.
 Las cascadas (fervenzas en mi idioma) nacen en las montañas y forman los hermosos ríos de nuestros valles.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Feliz Año Nuevo

Que el sol te traiga nueva energía cada día.
Que la luna restaure tu ser suavemente por la noche.
Que la lluvia te limpie de preocupaciones.
Que la brisa sople nuevas fuerzas en tu ser.
Que camines tranquilo por el mundo y aprecies su belleza todos los días de tu vida. 
(Bendición Apache)

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Navidad feliz

Lucía vivía feliz con sus padres. La casa familiar estaba en medio del bosque. Era una niña generosa, amante de los animales y altruista, valores innatos que no era necesario enseñarle.
Esperaba con ilusión la época navideña. Con el bosque totalmente cubierto de nieve, no hacía falta talar un abeto para colgar adornos en casa, los copos de nieve son los más bellos colgantes que un árbol pueda tener.
Estaban a punto de ser unas navidades diferentes, desde luego que sí!
Asomada a la ventana, Lucía observaba el bello paisaje, la nieve poco a poco cubría el campo. La niña fijó su atención en la salida de la espesura del bosque, un pequeño animal corría asustado hacia la casa. Lucía cogió su abrigo y bajó corriendo las escaleras, al llegar al cobertizo vio a una pequeña cría de corzo, asustado y al parecer herido. Con cuidado se acercó al animal, este se arrinconó en la pila de leña, lo empezó a acariciar al tiempo que susurraba: 
-Tranquilo pequeño, te ayudaré.
Observó que tenía un corte en su pata delantera, no parecía ser grave. En ese momento su padre bajó al cobertizo a buscar leña. 
-Mira papá! un corzo pequeñito, está herido y asustado, tenemos que cobijarlo. 
Su padre respondió: 
-Debemos dejarlo marchar, su madre lo estará buscando.  
-No! tal vez esté muerta,  tenemos que cuidarlo papá. 
A regañadientes su padre accedió y lo metieron en el corral de las ovejas. La niña le habilitó un rincón separado de los demás animales, no sabía como reaccionarían ante un pequeño extraño. Acto seguido subió corriendo a la cocina donde su madre preparaba la cena de nochebuena, la puso al corriente de lo sucedido al tiempo que le pedía: 
-¿Le damos un poco de leche, mamá? 
-No creo que la leche de vaca le siente bien -respondió su madre -mejor un poco de hierba seca y pan.
La niña bajó feliz con unos trozos de pan seco. Al llegar al cobertizo el pequeño corzo se levantó en cuanto la vio llegar y acercándose olisqueó el pan sin comerlo. El papá de Lucía se había encargado de ponerle hierba fresca y también seca, pero el corcillo no parecía tener hambre. Estaba gordito, se podía ver que su mamá lo alimentaba bien.
Lucía se reunió con su padre y le preguntó:
-Papá, ¿le ponemos algo en la herida? 
-Ponle este cicatrizante que utilizo en las ovejas.
La niña corrió a colocar en la pequeña herida del animal la cura, después de forcejear levemente con él, que parecía querer jugar más que curarse.
Su madre la llamó desde casa, era la hora de la cena y a Lucía se le había pasado el tiempo volando. Después de celebrar la nochebuena la niña pidió permiso para bajar a ver como estaba el pequeño corzo. Al entrar en el corral vio que hecho un ovillo  parecía dormido. La hierba estaba revuelta pero no se había alimentado... 
-Echas de menos a tu mamá ¿verdad? dijo al tiempo que le acariciaba la cabeza, pensando, qué habría sucedido con mamá corzo. 

Esa noche Lucía apenas pudo conciliar el sueño. Se asomaba a la ventana y observaba con atención si algún movimiento en el cobertizo delataba la presencia de un animal, pero nada indicaba que la madre viniera en busca del hijo.
A la mañana siguiente el sol brillaba sobre la blancura del bosque. Lucía bajó corriendo al corral y sacó al corcillo que parecía triste, la niña se apenó y reflexiono en voz alta:
-¿Qué vamos a hacer contigo pequeño? sin tu madre estás solo y desamparado. 
Siguió acariciando su cabecita y mirándolo con lástima. 
La niña subió a casa para ayudar a su madre con las tareas, era el día de Navidad y llegaban familiares para la celebración. Ya en su habitación, terminó de arreglar el cuarto y se asomo a la ventana, tenía una vista privilegiada de su querido bosque. El corazón se quedó parado de la emoción!
Frente a la valla del cobertizo mamá corzo olisqueaba el hocico de su pequeño.
Lucía bajó las escaleras de dos en dos. Emocionada se acercó al corral al tiempo que el animal adulto se asustaba y escapaba hacia el bosque.
-¡Espera, espera, ahora le abro la puerta! 
Veloz, liberó al pequeño, este corrió hacia su madre que lo esperaba en el inicio del bosque. Ya  juntos, volvieron su mirada hacia la niña, y al tiempo se perdieron en la espesura.
Lucía dejó escapar unas lagrimas, eran de emoción. No podía haber tenido un día de Navidad más feliz.  
  

jueves, 14 de diciembre de 2017

Baby animals

No hay nada más tierno que un animal en su etapa de cachorro.
Los humanos (al menos la mayoría de los humanos) tenemos el impulso de cuidar a estas pequeñas criaturas juguetonas y frágiles.
Lo cierto es que los recién nacidos necesitan protección, y la ternura que inspiran se convierte en un mecanismo de supervivencia. Este instinto de protegerlos y cuidarlos que nos inunda es una emoción que dejamos de sentir cuando algunas especies llegan a su edad adulta. A todos nos encantan los cachorros de león o tigre, pero cuando crecen es mejor mantenerse alejados lo más posible. Esto también ocurre a menudo con los humanos. En algunas ocasiones el tierno y vulnerable bebé se convierte en un adulto del que conviene mantenerse alejado. A diferencia del gran felino que se limita a rugir en su territorio, el humano al crecer intenta imponer sus criterios  al resto de la humanidad, a menudo desde un despacho, muy alejados del tierno bebé de mamífero que un día fueron.
Volvamos al tema de inicio, en casa hemos pasado varias veces por la experiencia de tener cachorros de perros y gatos. Es una vivencia maravillosa contemplar la ternura de los bebés de animales.  
 Draco en su etapa de cachorro. La flor no terminó bien...

 Forest parece inocente, pero tengo que decirlo, el jardín deja de serlo para convertirse en un campo de batalla...


 Kira después de cometer una trastada ¿Quién puede resistirse a perdonarla?

 En cualquier especie, los bebés son preciosos.

 Los pequeños conejitos me encantan.

 Necesitan especialmente la protección de sus madres.